En otro blog mencionamos al pasar que la ironía borgeana ("La democracia es una exageración de las estadísticas") no parece ser tan ironía a la luz de la realidad actual. Tampoco la sentencia de Lincoln (...es el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo) parece regir en la interpretación de los actuales ocupantes de la Rosada. A la degradación general en todos los órdenes se suman el caos social, económico y moral, junto a la confusión en el significado de qué es en esencia una acción de gobierno.
Gobernar no es sólo administrar valores. La Argentina es más que una escala numérica, es una totalidad que integra un territorio en el que vive una población numerosa. Toda decisión de gobierno exige contemplar tanto el efecto económico de la misma como el social, político, jurídico y moral. No forma parte del juego democrático firmar decretos y promulgar leyes que sólo aspiran a lograr un número valioso sólo en la consideración de quienes disponen el rumbo económico.
La democracia es "del" pueblo porque el pueblo es el origen del poder. Es "por" el pueblo ya que este en carácter de mandante es quien permite que sus mandatarios ejerzan su representación. Junto a esta delegación de poder conserva mecanismo participativos como el referéndum o la revocatoria del mandato ya que esta representación tiene vigencia en el acto electoral pero suele diluirse a lo largo del mandato. La idea de representación debe ser revisada. ¿Nos representa el presidente cuando insulta y ofende a sus opositores, cuando protagoniza shows musicales de escaso gusto artístico o cuando se abraza a sus colaboradores saltando como un energúmeno? Y es "para" el pueblo porque el objetivo final del acto de gobierno debe ser el interés público (vale aclarar que público significa "de todos"), la justicia social y el bienestar de toda la sociedad.
Es muy difícil asimilar la democracia a un gobierno que considera la justicia social como una frase artificiosa acuñada en el pensamiento colectivista y a los derechos humanos un curro (frase pronunciada por Macri, su socio ideológico y antecesor en la misma línea política).
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