En oposición al título de nuestro blog, la posverdad se ha instalado en el imaginario colectivo como desilusión y abandono en la búsqueda de la verdad. El quiebre violento entre la realidad y la interpretación tendenciosa que se hace de ella, ha marcado un sesgo definitivo en el discurso, sobre todo en el relato político. Las razones aducidas para suspender la aplicación del nuevo índice elaborado por el Indec habla por sí solo.
Ya no existen verdades escondidas, esa pretendida ilusión de que otros nos quieren engañar impulsando el empeñoso camino hacia el descubrimiento de mentiras discursivas. Ahora estamos frente a la verdad, engaños incluidos. ¡Que nadie se atreva a mentir!, pregonan las nuevas generaciones libertarias convencidas de ser suficientemente libres y diestras como para detectar mentiras construidas en el altar de la verdad. Creen haber crecido. Y algo de cierto hay: ya pueden engañarse solos, sin ayuda ajena. Ya en 2016, antes que nadie lo dijera, ellos sabían del PBI robado. Luego, un esclarecido Leonardo Fariña lo confirmaría públicamente acercando tranquilidad a los preclaros acólitos de la posverdad, confirmando su sospecha de andar por buen camino. Hasta entonces ellos se sabían virtuosos pero no sabían porqué. Y también saben que los sucesivos PBI a robarse son a causa del primero. ¡Qué inteligentes!
De ahora en más no habrá búsqueda de verdades escondidas, la tarea es ir construyéndola día a día, ladrillo sobre ladrillo, hasta que el enorme muro oculte para siempre las mentiras. Podremos ver entonces una fantástica pared impregnada de grafitis rebozando verdad. Allí estarán estampados los principios de la libertad entrelazados amorosamente con el nombre de todos los héroes capaces de evadir impuestos. Tampoco faltarán los valientes legisladores de la oposición blanda acompañando el saneamiento del estado público. Blanco y brillante lucirá el muro sin la ofensiva mácula de viejos meados reclamando gratuidad en los medicamentos ni discapacitados afeando el espacio público, esas molestas imágenes producto de inevitables efectos colaterales. Y todo eso sucede en el decretado !Año de la grandeza nacional!...