martes, 21 de noviembre de 2023

La libertad avanza II

 

Hoy, martes 21, primer día hábil posterior a las elecciones del domingo pasado, es el primer termómetro para medir el impacto del resultado electoral. Ganó Milei, uno de los políticos más sinceros de la historia: dijo exactamente todo lo que hará: eliminar el Banco Central, acabar con la mierda/moneda argentina en favor del dólar, ajustar tarifas, detener la obra pública, privatizar todo lo que sea posible (YPF, Vaca Muerta, Aerolíneas) para reunir fondos con miras a la dolarización, arancelar la Universidad, acabar con la educación y la salud pública en favor del capital privado quien se ocupará de ambas actividades, eliminar el cepo cambiario, privatizar el sistema jubilatorio volviendo a las AFJP, desarticular el Fondo de Sustentabilidad del ANSES que es el reaseguro para mantener el sistema jubilatorio, libre portación de armas, libre venta de órganos, libre comercio interno y externo, libre contratación de alquileres tal como dispongan los contratantes sin regulación del Estado, etc., etc. Todo ese programa fue expuesto con total crudeza, argumentándose con analogías de mal gusto, como que el Estado equivalía a un orfelinato con niños “envaselinados” a la espera de la violación, una figura que según los sicólogos sólo cabe en una mente de tendencia perversa.

            El tirunfo con el 55% de los votos, implica alrededor de 15 millones de cerebros entre dormidos, sumergidos en una holgazanería intelectual severa y desdeñosos de una mirada histórica que ofrece múltiples antecedentes de fracaso en programas similares e incluso menos drásticos que el propuesto por el nuevo presidente. Hasta resulta disonante la frase Milei presidente, una suerte de oxímoron que remite a su imagen destruyendo a palazos, frente a las cámaras televisivas, una maqueta del Banco Central, institución que no le renovó una pasantía durante su juventud dejando una profunda huella mnémica, patológica sin dudas.

            Pero más allá del comportamiento del dólar el día de hoy, lo significante y a la vez temible, es la declaración de Macri de que la juventud revolucionaria de La Libertad Avanza ya está preparada para enfrentar a los "orcos", que intentarán ganar la calle para impedir el cambio que esa juventud libertaria eligió el pasado domingo. Del otro lado, las organizaciones sociales han comenzado a "cabildear" para organizar la resistencia, apoyadas ya por algunos referentes de la izquierda como el "pollo" Sobrero. Tal como anunció el nuevo presidente, se avecinan momentos difíciles. Que al menos sea en paz. La brecha comienza a tener otro cariz. Esto también es la libertad, ¡carajo! 

            

lunes, 20 de noviembre de 2023

La libertad avanza I

La libertad avanza I (uno) inaugura una serie de blogs (de ahí la numeración), que intentaremos sostener a lo largo del tiempo para marcar las contradicciones, contramarchas y atropellos que inevitablemente han de suceder en los próximos cuatro años de liberalismo libertario. Por ahora, desde el dolorido 44 % (en la jerga quinielera, el 44 es la cárcel), no queda más que el llanto o el silencio frente a la encrucijada histórica. Sabemos qué sucederá a partir del 10-12, pero no sabemos cómo, razón por la cual trataremos de amplificar desde aquí el sonido de cada acometida. 

La anunciada abstención de consensuar la transición, debe entenderse como sentarse en la platea para observar un campo de juego donde "revienta todo". Allí ya no habrá fútbol, sucederán patadas y trompadas hasta que el 10-12 comiencen las amonestaciones y expulsiones. Para seguir con la analogía de tablón, sospechamos que acudirán al estilo del sheriff Castrilli revoleando tarjetas rojas aquí y allá, antes que el legendario y concesivo "siga siga" de Lamolina.

Nadie se sorprenda ni renueve futiles esperanzas si acaso el nuevo oficialismo comienza a emplear un tono sosegado y hasta juicioso, es pura cosmética (entre sus filas cuantan con una experta maquilladora), un resuello que todo triunfador se arroga tras cualquier áspera batalla. No bajemos los brazos, estemos alertas, el escorpión libertario nunca traicionará su naturaleza, no tiene registro mnémico de que la libertad sin igualdad no es libertad. Este preciado don del ser humano (de una parte al menos) sólo rige cuando advierte y acepta su propio límite: el otro. Por eso no quieren corregir sino destruir; por eso convoca a todos los hombres de bien, es decir aquellos que piensan como ellos; por eso anuncian que serán implacables ante la "violencia" (léase "violentos ante el reclamo"), como hacia fines del siglo XIX cuando éramos "potencia" pero con un pueblo impotente. Comencemos a distinguir entre la Argentina y los argentinos, habida cuenta de que el país para ellos es de esos pocos que enarbolan las manipulables leyes del mercado. No confundamos: el creciemiento de Argentina no necesariamente es el crecimiento de su pueblo. Si acaso hay dudas, revísese la historia.  

domingo, 19 de noviembre de 2023

La libertad avanzó. ¿Alcanzará?

La libertad avanzó, llegó y, ya en el primer discurso, marcó territorio. De modo similar a la reacción que tuviera Macri en su momento frente a una elección adversa, Milei, con su silencio frente a las expectativas en relación al mercado cambiario, no hizo más que azuzar la embestida. En línea con su idea de que un "dólar recontraalto" es funcional a la propuesta de dolarizar, remarcó que su gestión comienza el 10-12, siendo el gobierno actual el único responsable de lo que pueda suceder hasta esa fecha. Como hábil diestro, tras agitar el paño rojo frente al toro, con una elegante verónica se hizo a un lado para que no lo salpique siquiera la sangre de las banderillas. En aquella otra oportunidad Macri, entonces presidente, enojado con el voto popular permitió con su inacción una importante devaluación. En este caso Milei, aún siendo bendecido por la voluntad popular, hizo lo mismo. Trátese de un presidente saliente o un presidente entrante, el liberalismo parece ser ciego, sordo y mudo frente a cualquier hecho de la vida pública que pueda perjudicar al bolsillo popular.

Es bueno que la gente vaya tomando nota qué cosa es la "libertad" a favor de la cual votó. Aunque nada se puede reprochar a un electorado ávido de esas soluciones que la política actual no resuelve desde hace casi una década, es también hora de que comience a advertir que ha elegido con desesperación salir de una realidad ignorando hacia dónde marcha, a pesar de que el mismo Milei lo anunciara explícitamente durante la campaña. Si pensar es aquella función superior del hombre que permite anticipar situaciones futuras a partir de sucesos del pasado, será momento de comenzar a entrenar para la próxima elección, si es que dentro de cuatro años queda algo para elegir.

El salto al vacío está dado, ya no hay vuelta atrás ni es hora de lamentaciones. El 44% de esperanzados deberá ser testigo de cuatro años de liberalismo libertario, el primero de la humanidad según Milei. Y nada de protestas, porque no habrá gradualismo y serán implacables frente a cualquier intento de "violencia", conforme a la máxima que el nuevo presidente desempolvó: dentro de la ley todo, fuera de la ley nada. Suena lindo, salvo cuando golpea en la cabeza. Que no sea como con Menem cuando se exculpaban con la célebre frase: "yo no lo voté". Suerte, argentinos, el consuelo es que todo esto es gracias "al cielo". 

 

miércoles, 15 de noviembre de 2023

El verdadero cambio

No nos quedemos con lo evidente, lo nuevo debe ser novedoso. Ningún candidato motoriza cambios, antes bien, los cambios motorizan candidatos. Massa es el efecto, Milei la causa. Hasta hace muy poco, gracias a la deuda que el gobierno tiene con su pueblo, Bullrich era casi número puesto para ocupar el sillón de Rivadavia. Quiso Dios que Milei (con ayuda de Macri), arrebatara sus banderas y en su propia "rotura" arrastrara el porcentaje "roto" de la sociedad. El domingo conoceremos el número exacto de "rotura", confiando que no supere el 50 % menos 1 (uno).

Pero debemos ser justos con Milei, agradeciéndole haber sido el verdadero motor del cambio activando conciencias que, a su vez, produjeron un fenómeno mundial inédito: la "micromilitancia". Sucede que el hartazgo no es patrimonio sólo de La Libertad Avanza, también llegó a otros argentinos que frente al peligro y a partir de sus propias historias, se animaron a pedir a sus semejantes que por favor piensen frente a las urnas. Lo hicieron en sitios inusuales como el transporte público. Sólo a modo de ejemplo citamos a una joven sueca, hija de desaparecidos, un médico casi octogenario que tras jubilarse decidió continuar su profesión en el conurbano sólo para asistir a los más necesitados, y un "pibe" de Malvinas que vio morir a compañeros en manos de Tatcher y sus secuaces. Pero hubo muchos otros que frente al riesgo de rotura general e irreversible, emplearon la palabra para despertar a quienes duermen en la lucha diaria por la subsistencia.

Cómo el "colectivo" y el "dulce de leche", este invento argentino ha sorprendido al mundo que, curiosamente, está pendiente de nuestra trascendental elección, como si en ella se jugara no sólo los destinos de nuestra patria sino de la humanidad. Y todo permite suponer que el ejemplo será, a su vez, motor de nuevas expresiones en cualquier electorado del mundo. Este es el verdadero "cambio", el compromiso de la gente que, individualmente, puso el pecho al peligro y salió del "closed" cívico para echar luz entre tanta oscuridad. Ojalá Massa recoja el guante y honre ese verdadero cambio.  

lunes, 13 de noviembre de 2023

Aclarando...

Inmersos en esta atávica tendencia a no reparar en la causa de los fenómenos sino en sus consecuencias, es necesario aclarar que, a un par de días de ingresar a la veda previa a las elecciones del próximo 19 de noviembre, nadie puede aducir que ignora cuáles son las propuestas políticas de cada candidato. El debate realizado ayer ha dejado expuesto el ideario de los programas en pugna. Tampoco corresponde distraernos con temas accesorios como la corrupción (fenómeno humano del que no escapa ningún gobierno, cualquiera sea su orientación ideológica), o la incapacidad de cumplir con la ejecución de los programas (no alcanza sólo con el voluntarismo para una correcta gestión, resulta imprescindible la capacidad técnica para poner en marcha un programa). A diferencia de lo ocurrido en 2015, la oposición al "populismo" ha sido esta vez transparente dejando al descubierto su programa de reducción del déficit fiscal mediante severos ajustes, dolarización, eliminación del Banco Central, desregulaciones, eliminación de subsidios y fuerte reducción de la presencia del estado. Todas aquellas promesas incumplidas de Macri que Scioli advirtiera en el debate de 2015, hoy no existen. La Libertad Avanza ha mejorado respecto a Cambiemos, ahora nada se oculta, todo está a la vista. 

Desde la cordura y sensatez de ambos modelos, todo parece indicar un posible triunfo de Unión por la Patria, sin embargo, deberá tenerse en cuenta que un buen porcentaje de la masa electoral insistirá con su salto al abismo, desnudando una patológica tendencia al suicidio o una incapacidad severa de anticipar hechos a partir de sus causas, tema que deberá zanjar una fuerte corrección en materia educativa, más que en su forma en su contenido. Ese será un tema pendiente, con un fuerte desafío implícito: desarrollar la capacidad crítica del pueblo, especialmente entre los más jóvenes, estimulando mayor interés por los asuntos públicos, eso que ha dado en llamarse "política", del que cada ciudadano deberá hacerse cargo sin esperar falsos mesías que desde el Cielo corrijan cuestiones  de gobierno. Por otra parte, también será necesario reparar que, si acaso un triunfo de Massa impidiera que Milei arreara con la democracia, una gestión deficiente de su propuesta llevará implícita una nueva invitación para que esa misma democracia que hoy estaría a salvo, asista dentro de cuatro años a su propio funeral.

martes, 7 de noviembre de 2023

Reflexiones impertinentes

 Yo sé que en mi afán de aclarar sólo confundo. Me pasa incluso a mí mismo en relación a mis propios pensamientos, porqué no le sucedería a cualquier lector del blog. No obstante, lo bueno de la confusión es que desde allí no queda más remedio que marchar hacia la claridad, a menos que uno permanezca siempre confundido. Esto es lo que sucede masivamente en Argentina, pero no es de ahora, siempre sucedió. Y seguirá sucediendo en tanto no descubramos la causa de estar sumergidos en ese caos mental.

Alguien menos confundido que la mayoría, en lugar de rabiar por ver a un energúmeno desencajado empuñando una motosierra o con un palo frente a una piñata tratando de romperla, me preguntó porqué sucedía el fenómeno Milei. Es absolutamente sano que frente al fenómeno aflore el afán de conocerlo y no la desesperanza por el hecho en sí, cuestión que, ya que debemos padecerlo, al menos podamos crear anticuerpos para que no se vuelva a repetir. Esencialmente, el fenómeno Milei no es muy distinto al fenómeno Macri, ya padecido. Y está claro que no hemos tomado debida nota que un berrinche electoral puede empujarnos a cuatro años de devastación. Este es un síntoma social y como tal hay una compulsión a la repetición. Sucede porque, cada vez más, el argentino tiende a mirar sólo hasta la punta de la nariz, un fenómeno que debe tomarse como válido más allá de su causa, sea esta la molicie intelectual o el haber sido llevado a un estado de precariedad que impida cualquier análisis profundo.

Los argentinos anhelan fervientemente un cambio en la dirigencia política, que creen encontrar en mágicas apariciones como la de este personaje, sentado hoy en el regazo de Macri. Sólo que no advierten la diferencia entre cambiar y destruir. Cambiar también es corregir tanto nuestros propios errores como las condiciones que permiten que desde el poder real se manipulen los mecanismos para evitar, precisamente, los cambios necesarios. No es la primera vez, ni será la última, en que desde esta columna se señale la necesidad de que toda expresión de libertad deba estar acompañada de igualdad, única posibilidad de que cualquier acción de gobierno alcance a beneficiar a todos sin exclusión. Ese debe ser el propósito rector de cualquier demócrata. No se trata de distribuir sin producir como acusa la oposición al oficialismo, pero tampoco acopiar "libertariamente" aumentando la exclusión. Se trata de producir "para" distribuir, algo que el capital privado no practica y que el Estado debería realizar luego de una sana depuración de sus mecanismos corruptos. Ese es el cambio que la sociedad espera.     

jueves, 2 de noviembre de 2023

Paso a paso

             Uno de los ejes alrededor del cual perdura la “grieta” - grieta que, por otra parte, no se extinguirá jamás en razón de que es un aspecto más de la dualidad humana - es el construido alrededor de la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo, como si las aguas políticas pudieran dividirse en torno a un apellido, cuando en realidad la ruptura opera a partir de ideologías, a su vez apoyadas en sistemas de valores opuestos.

            Sucedió en nuestro país desde el comienzo mismo de su existencia. Ejemplo claro son los distintos pares antinómicos que pueblan nuestros dos siglos de historia, caso de Saavedra-Moreno, unitarios-federales, civilización-barbarie, conservadores-radicales, peronismo-gorilismo, derecha-izquierda, etc.

Básicamente, la grieta opera sobre dos visiones distintas de la otredad. Si los otros son todos los demás, estamos frente a una mirada universalista e inclusiva; si los otros son los que piensan, sienten y viven como yo, el esquema se reduce a un parcialismo exclusivo o excluyente. En el primer caso el “yo” es borrado, se diluye en el “nosotros”; en la segunda alternativa perdura la fractura y se reconvierte en la antinomia nosotros-ellos, inaugurando facciones que en ese ideario deriva en una enemistad que no procura fusión o intercambio en busca de síntesis como en la dialéctica hegeliana, sino la eliminación del otro convertido de “opositor” en “enemigo”.

El universalismo es amoroso, se nutre del otro y con el otro; el sectarismo abreva en el denuesto, el odio y la eliminación del enemigo, aunque a veces la bala no salga. Prueba histórica de ese mecanismo es que todos los gobiernos de facto luego de tomar el poder han perpetrado fusilamientos, cuando no “desaparecidos” que no han tenido siquiera la piedad de descansar bajo una lápida para que sus deudos puedan ofrecer, al menos, testimonio de su memoria. La devastación y el odio ha arreado no sólo con bebés apropiados, sino también con cadáveres.

Especialmente el peronismo sufrió hacia mediados del siglo pasado una dura proscripción que incluyó la prohibición en público de la palabra Perón, bajo pena de arresto. Hoy el proscripto es el kirchnerismo - que deberíamos definir en realidad como pos-peronismo - en la persona de su ideóloga, a quién sus enemigos, explícitamente quieren “ver muerta” para que “haya paz” en el país.

El universalismo y el sectarismo encarnan, además, otra antinomia, en este caso biológica: la de la presa y el predador, no sólo por los roles de ambos en el escenario político, sino porque tampoco en la naturaleza ningún predador ha logrado el exterminio definitivo de la presa como especie, ya que tal fenómeno también causaría su propio exterminio. La paradoja resultante es que el antikirchnerismo no puede prescindir de “la yegua” sin que peligre su propia continuidad, ya que al no tener cómo destilar afuera su veneno, corre el riesgo de dirigirlo hacia sí mismo.

Una de las argumentaciones opositoras para denostar a Massa es su supuesta adscripción al “demonio kirchnerista”, cuando en realidad fue uno de sus primeros críticos. Pero más allá de la proximidad electoral, al menos hoy, entre kirchnerismo y massismo, lo que deberá controlarse en caso de ganar las elecciones próximas es el fiel cumplimiento de sus propuestas. El compromiso hoy es salvar a la democracia optando por la cordura - cambiar no es destruir -, mañana será mantener a Massa en el andarivel de sus propuestas, algo que, en línea con su propia historia, tampoco se avizora como sencillo.