El mejor tratado sobre el espacio es La muerte del Cisne versión Maya Plisétzkaya; el más notable referido al tiempo se debe a la Novena de Betovhen; el más completo ensayo de filosofía analítica es Obras Completas de Borges. Quienes opinen distinto deberían revisar los conceptos acerca de qué cosa sea el espacio, el tiempo y el lenguaje.
Si se pudiera instalar en la conciencia del hombre el programa "revisar ideas" otro sería el mundo que nos tocaría en suerte. Vivimos anegados en "decires" que anulan los "haceres" propios de la condición humana. Claro que la palabra demoniza y/o santifica, pero su principal efecto es apretarnos en fonemas e ideas, cuestión de reemplazar actos por palabras. Explicar es la distracción más siniestra del género humano. "Por sus obras los conoceréis" (Mateo 7:15-20) parecería tomar vigencia en este controvertido siglo XXI, más bisagra que ninguno por las huellas que ha dejado su primer cuarto y esta más fresquita de comienzos del segundo.
A la sospecha de un comicio viciado cuyas actas oficiales el mundo nunca conoció, se suman ahora declaraciones de presos políticos alojados en El Helicoide, desovillando la trama urdida en torno a la sucesión de Hugo Chávez. Claro que la corrupción no es gratuita ni mágica, tiene también sus fuentes primordiales que muy pocos se aplican a buscar. Lentamente ven la luz "haceres" ocultos en "decires".
Sería bueno que esa luz no nos ciegue para poder distinguir también la diferencia entre "decires" y "haceres" de estos pretendidos dueños del mundo. No debemos ir muy atrás en la historia para apreciar las atrocidades que sostienen en cartelera la obra de estos últimos. Algunas de ellas se llaman Vietnam, Irak, Afganistán, Palestina, Ucrania, Guantánamo. ¿Seguirán Groenlandia, Colombia, Cuba y México como prometen, o será otra de las mentiras para sembrar miedo y atenazar voluntades?
Veremos, veremos, después lo sabremos...
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