viernes, 9 de enero de 2026

Hecho mata a discurso

    El mejor tratado sobre el espacio es La muerte del Cisne versión Maya Plisétzkaya; el más notable referido al tiempo se debe a la Novena de Betovhen; el más completo ensayo de filosofía analítica es Obras Completas de Borges. Quienes opinen distinto deberían revisar los conceptos acerca de qué cosa sea el espacio, el tiempo y el lenguaje.

    Si se pudiera instalar en la conciencia del hombre el programa "revisar ideas" otro sería el mundo que nos tocaría en suerte. Vivimos anegados en "decires" que anulan los "haceres" propios de la condición humana. Claro que la palabra demoniza y/o santifica, pero su principal efecto es apretarnos en fonemas e ideas, cuestión de reemplazar actos por palabras. Explicar es la distracción más siniestra del género humano. "Por sus obras los conoceréis" (Mateo 7:15-20) parecería tomar vigencia en este controvertido siglo XXI, más bisagra que ninguno por las huellas que ha dejado su primer cuarto y esta más fresquita de comienzos del segundo.

    A la sospecha de un comicio viciado cuyas actas oficiales el mundo nunca conoció, se suman ahora declaraciones de presos políticos alojados en El Helicoide, desovillando la trama urdida en torno a la sucesión de Hugo Chávez. Claro que la corrupción no es gratuita ni mágica, tiene también sus fuentes primordiales que muy pocos se aplican a buscar. Lentamente ven la luz "haceres" ocultos en "decires".

    Sería bueno que esa luz no nos ciegue para poder distinguir también la diferencia entre "decires" y "haceres" de estos pretendidos dueños del mundo. No debemos ir muy atrás en la historia para apreciar las atrocidades que sostienen en cartelera la obra de estos últimos. Algunas de ellas se llaman Vietnam, Irak, Afganistán, Palestina, Ucrania, Guantánamo. ¿Seguirán Groenlandia, Colombia, Cuba y México como prometen, o será otra de las mentiras para sembrar miedo y atenazar voluntades?

    Veremos, veremos, después lo sabremos...   

jueves, 8 de enero de 2026

Ahora si!!!

        El 2026 arrancó con buenas noticias. Ahora sí estamos frente a la verdad: un mundo polarizado entre grises y reptilianos, cada bando con sus correspondientes esbirros en las principales potencias del planeta, sin perjuicio de que cada uno de los terráqueaos podamos seguir pensando que la opción es una cuestión de lateralidad (derecha-izquierda), política (socialismo-liberalismo), ideología (vanguardias-retroguardia) o histórica (poder-esclavitud).

      Todo parece indicar que nunca como ahora tiene vigencia aquello de que "cuanto peor, mejor". Quizás sea el mejor camino para que de una buena vez estalle la tercera guerra mundial y podamos sobrevivir los vivos capaces de escondernos a tiempo debajo de la cama y que los demás se rompan los cuernos. 

        Un modo de entender este galimatías es salirse por un momento del sistema y comprender la causa de la detonación. La chispa que inició todo fue, por un lado, un Estado flotando sobre petróleo que estaba más que m(M)aduro, podrido. En ese escenario apareció el salvador tra(u)mposo que abdujo el virus mediante unos drones gigantes que extrajeron la podrimadurez para ser juzgada en la capital mundial de la democracia. Los muertos por el bombardeo fueron la inevitable pérdida de tejido sano que conlleva cualquier intervención quirúrgica. Qué va a hacer.

        Un político juzgado por otro político es como poner al zorro cuidando el gallinero. Sin embargo, la humanidad sigue consumiendo el mismo alimento, convencida que millones de moscas no pueden estar equivocadas. Lo importante es no perder de vista que siempre hay una tercera opción, esa ancha avenida del medio que reúne multitudes ansiosas por huir de los extremos, cuestión de quedarse apretado en mayorías (como las moscas), en lugar de buscar la causa de los extremos.

        Otra solución, más heroica, sería que los extraterrestres finalmente se dignaran descender. Que cada uno elija. ¿No estamos en libertad, carajo?

    

     

miércoles, 19 de marzo de 2025

La nueva realidad

En plena crisis del régimen libertario, dos hechos ponen de manifiesto el estado agónico del mismo. Hoy, 19 de marzo de 2025, una semana más tarde de la brutal represión desatada durante la marcha de protesta de los jubilados reclamando por el saqueo que el gobierno hiciera a sus magros ingresos, con un dólar desatado, un Presidente de la Cámara de Diputados arengando al desorden dentro del recinto y un intento de lograr la aprobación de otro DNU para lograr un nuevo préstamo del FMI, la figura que concentra toda la atención pública no es justamente el Presidente Milei sino la Ministra de Seguridad Patricia Bulrich. En el intento por evitar la protesta, la funcionaria alcanza un record inesperado e imprevisible: para evitar que el pueblo gane el espacio público y exprese su rechazo al régimen, ¡corta las calles! El lei motiv que generó el vergonzoso protocolo antipiquete es precisamente el recurso empleado para contener el fervor popular.

Un Presidente que prometía generar riqueza "con o sin dinero" y sumió a la Nación en la peor pobreza, escondido tras la figura de la ex-montonera, y un territorio secuestrado a la realidad para que el pueblo no lo ocupe, constituyen dos hechos sin precedentes en la agitada historia Argentina.

Mientras el fotógrafo agredido por las fuerzas de seguridad en la última marcha continúa en grave estado luchando por su vida luego de tres operaciones quirúrgicas, el Presidente Milei comienza a suspender viajes al exterior (Israel en este caso, donde pretendía firmar un acuerdo con ese país) y a espaciar sus apariciones públicas, una actitud hasta esperable ante el avance de las causas que se le siguen por la estafa de la criptomoneda cuyo lanzamiento apoyara oportunamente.

Presidentes escondidos, Ministras que roban territorios y un mundo azorado por el triste espectáculo que protagoniza la Argentina durante esta gestión, obligan a revisar la verdadera intención de las fuerzas del cielo capaces, como han sido, de crear este infierno.     

martes, 4 de marzo de 2025

¿Qué es pensar?

Cómo puerta de entrada a esta nueva etapa del blog, no está mal la idea de ponerse a pensar qué cosa es pensar, siempre tratando de no mordernos la cola. Pensar, es necesariamente pensar algo, pensar "en" algo, construir dentro de nuestra mente ideas acerca de lo pensado. Un primer "algo" es pensar acerca de lo que no somos nosotros como entidades pensantes. Nada nuevo. El sujeto pensante enfoca su pensamiento, su mente, en el objeto pensado. Inauguramos la razón cuando Descartes la descubrió en sí mismo. A partir de entonces comenzamos a mirar fuera de nuestra mente y hallamos el Mundo, fenómeno desarrollado hace tiempo por un destacado pensador que inauguró la Fenomenología.

Ese Mundo fuera de nosotros es lo que muy genéricamente llamamos "realidad", término que incluye muchas cosas. Quedémonos por ahora con la modesta idea de que la realidad es lo que está al alcance de nuestros sentidos externos: mi cuerpo en principio (albergue de mi mente) y mi "orden cercano" (hogar, familia, vecinos, barrio, ciudad, etc.). Aquello que excede este orden cercano (país, región, continente, planeta, sistema solar, etc.), está mediado, es bidimensional, me lo "cuentan" los medios. Y creo conocerlo simplemente por quedarme con "lo contado". 

Aquí es donde comienza el ejercicio de pensar: transformar la información en conocimiento cruzando la versión mediada con mi propio pensamiento. La mediación confunde: mi ángel y mi demonio (todos los tenemos) soplan al oído (por distintos medios), que el país es menos pobre o no. La molicie mental de la mayoría "dormida" repite una y otra versión, enredándonos en discusiones eternas y estúpidas. Si cruzáramos esta información con nuestra percepción directa de la realidad transformaríamos la información en conocimiento, revisando nuestra realidad personal, nuestro orden cercano y las fuentes de información. Pero buena parte de las mentes se quedan con el cuento. Vanguardia y retar(da)guardia arguyen, equivocados o no, razones para sostener su versión. Esos piensan, algunos mal, otros bien, pero piensan (ya veremos qué). Por la triste "avenida del medio" circulan ejemplares de apariencia humana que, como las hojas, se inclinan según la dirección del viento, fenomenales aparatos que nacen, crecen se reproducen y mueren, pero lo trágico es que también votan. A ellos nos dedicaremos.

domingo, 2 de marzo de 2025

Como la cigarra

 "Después de una año bajo la tierra" nuestro blog continuará cantando al sol buscando la verdad escondida, en este nuevo tramo tratando de no malgastar energías en lo evidente. A esta altura, poco aporta criticar al monigote de turno. La gente no sumergida en el inframundo periodístico tiene claro qué esta sucediendo y quién es quién en esta pesada realidad que atravesamos. Insistir con la crítica directa al personaje es girar junto a la noria, es decir, obcecarse con el síntoma en lugar de descubrir la causa de la enfermedad. Al fin de cuentas, si acaso la estafa de la cripto moneda acabara con el rey desnudo, la princesa que rige el Senado espera turno en el banco de suplentes. Peor el remedio que la enfermedad.

En el último blog señalábamos la fragilidad del sistema democrático (al menos en nuestro país), incapaz de oponerse a su atropello. Desde siempre nos hemos llenado la boca con la idea de que la democracia es el gobierno del, por y para el pueblo, cuya base es el sistema representativo, la división de poderes y la fuerza de sus instituciones para evitar abusos. Malas noticias, nada de eso sucede, habida cuenta de que la amada democracia es incapaz de oponerse al engaño, la mentira y los decretos. Los dos primeros no son punibles en nuestro andamiaje judicial y tercero es legal, el mismo sistema lo ha promovido, quizás como una ventana para poder filtrarlo.

Así las cosas, el Poder (la mayúscula obedece a que, desde siempre, acaba imponiéndose a las mejorías pasajeras del paciente) cada tanto descomprime la situación permitiendo alguno que otro tramo de oxígeno político para reverdecer la ilusión del "pueblo soberano". Y en cuanto la perdiz levanta vuelo viene la perdigonada que auspicia la humillante frase: "Te la creiste".

No faltará tampoco la vacuna contra la verdad, adjudicando perfil antidemocrático a nuestra prédica, o la resignada reflexión: "¿Y si no es democracia qué, entonces?" Habrá que pensarlo, una práctica que el poder jamás alienta. Qué es pensar y cómo se hace, se responde pensando. Si para algunos la oferta remite al perro mordiéndose la cola, recordemos que los perros no piensan. Aunque es cierto que el Poder trata a los ciudadanos como animales.     

viernes, 14 de junio de 2024

Semestre en caída libre

Seis meses le costó a LLA torcer el brazo a la democracia arrogándose poderes especiales a contramano del pueblo, nueva muestra de que el sistema representativo necesita revisarse. Nadie sensato podrá insistir en aprobar políticas que para salir de la pobreza previamente la provoque.

Advertir que los legisladores negocian cargos a cambio de votos, que quienes comenten desmanes en las manifestaciones populares son "cara-tapadas" de las mismas fuerzas represivas, y que las detenciones se producen a cualquier hora y en cualquier lugar sin respaldo jurídico y sin otro motivo que evitar grupos de ciudadanos con ánimo de expresar su descontento, nos remite a la trágica década del 70, donde el gobierno se llevaba puesto a quienquiera que fuese por el solo motivo de disentir ideológicamente con el sistema dictatorial impuesto por dictadura cívico-militar.

Ya hay registrado episodios en que fuerzas policiales, incluso en lugares distantes de las manifestaciones populares (estación Once del ferrocarril Sarmiento), detienen a personas sin razón alguna, al punto que ocasionales ciudadanos que presenciaron el hecho filmaron el evento instando a viva voz a los anónimos detenidos para gritar su nombre y poder rastrearlos ante una posible y temida "desaparición". Si sumamos a ello que el fiscal Stornelli, el mismo que nunca respondió a la convocatoria de la Justicia, dictaba la prisión preventiva de muchos manifestantes por ser "terroristas" en un intento de perpetrar un "golpe de estado", fácil es concluir en que este circo armado por el oficialismo no tiene otro propósito que anular ("aniquilar" dirían los militares del proceso) cualquier forma de protesta.

Pero más triste aún es advertir la sutil diferencia entre esta realidad y la de los años 70. En aquellos años el ejercicio del poder se ejerció tras el golpe de estado que eliminó las instituciones democráticas; hoy se ejerce merced a ellas, otorgado por un electorado que, conciente o no, fue quien ungió a Milei.

Si la democracia funciona como cualquier patología autoinmune, es decir, si carece de mecanismos de defensa contra sus propios ataques, ¿no habrá que revisar el sistema? 

sábado, 1 de junio de 2024

Primera pústula

El escándalo Petovello (delito por retención de alimentos y corrupción por sobresueldos) no es el primero que mancha a LLA, es el primero reconocido por dicho espacio político. Ya en la campaña se mencionó la "venta" de escaños en el parlamento, cuando Milei no era más que una amenaza. Fragmentado el país, empobrecido, atascado en una encerrona de miseria, por ahora sin atisbos de salida, ahora aparecen las pústulas, infecciones purulentas que perforan la piel de la derecha para expandirse sobre el hambre del pueblo. Sin diferencia alguna con el escándalo Insaurralde que selló la derrota de Massa, pueda ser que esta vez la gente acabe por entender que la corrupción no es atributo exclusivo de ninguna ideología sino un defecto de fábrica del hombre que rige a cuatro vientos en cualquier sitio del planeta (si alguien aún duda, véase la condena a Trump, sin perjuicio de que la misma no alcance para atentar contra su candidatura, abonando la estupidez humana).

El delito de retención de alimentos en cabeza de la Ministra es de otro orden. Allí no hay corrupción, hay ineficiencia en la gestión y un desprecio olímpico, rayano a la crueldad, por el otro. Peor aún, por el "sufrimiento" del otro. Alguna vez un personaje de ficción aseguró que para administrar el hambre es imprescindible haberlo sentido. Sólo la sensación acerca el peso del mismo, nunca el concepto, que más bien opera en el pensamiento, jamás en el cuerpo. 

La condena no exculpa al condenado, sólo reafirma su condición. No cambia el pasado ni revierte el daño causado, pero una sociedad inteligente debería saber interpretar su contenido, tener capacidad de "leer" el verdadero sentido de la misma y, finalmente, permitir corregir la mirada equivocada. Cierto que para ello es imprescindible despojarse de prejuicios, uno de los cuales sigue aún vigente entre el electorado argentino que, según las encuestas, aún tiene entre sus favoritos al monigote, este personaje que, a juzgar por su gestión presidencial parece estar tomando venganza de sus propio resentimiento acuñado en postergaciones infantiles y adolescentes, cumpliendo el anhelado "sueño del pibe" sobre la postergación ajena. 

Resulta literalmente increible que muchos votantes de LLA aún crean que esto es mejor que el populismo y que este estado de cosas sea consecuencia del mismo. Semejante rigidez mental tampoco resulta auspiciosa de cara al futuro. Que Dios se apiade de nosotros.